La Tierra no puede sostener nuestra constante necesidad y sobreproducción de recursos, así que es hora de consumir menos cantidad y mucha más calidad.

    Por eso hemos decidido analizar el ciclo de vida de nuestras toallas. Teniendo en cuenta que, para saber si un producto es sostenible, hay que mirar toda su vida útil y no sólo sus materiales.
    • Materiales

      Nuestras toallas están fabricadas de 100% poliéster, con un 30% de rPET reciclado. Utilizar tejido sintético es una manera de evitar la producción de fibras naturales que necesitan campos para crecer. Utilizar materiales reciclados es una forma de parar de producir más recursos y reutilizar los residuos ya existentes.
    • Fabricación

      Nuestra fábrica de Arenys de Munt funciona con energía 100% renovable, lo que supone un menor impacto en el planeta.
    • Distribución

      Distribuir por carretera o por mar contamina mucho menos que por avión, por eso intentamos evitar este tipo de transporte. Consideramos que el 98,4% se hace por carretera en Europa y el 1,6% por agua.
    • Usos

      Calculamos unos 150 lavados (que no son el máximo) y un proceso de secado industrial. Comparamos los resultados con una toalla de algodón 100% y registramos un gran ahorro con nuestra toalla: 58% menos de energía, 55% menos de agua y 40% menos de jabón.
    • Ciclo de Vida

      Aunque las toallas son reciclables, consideramos que la mitad acabaría en un vertedero y la otra mitad en una incineradora. Con los envases, el 42% se reciclaría, el 21% iría a parar al vertedero y el 37% se incineraría.
    • Nuestras toallas de microfibra de 50x95cm tienen una huella de carbono de 2,70 kg de CO2 equivalente.

      ¿Qué significa esto? La huella de carbono de la toalla se reduce en un 21% cuando utilizamos energía renovable y material reciclado. En otras palabras, el impacto que tiene en el planeta durante su fase de producción y uso es un 76% menor que el de una toalla de algodón de las mismas dimensiones. Y también ayuda al consumidor a ahorrar en muchos aspectos diferentes como energía, agua, jabón y espacio.
    • Ahora que tenemos todos los datos, podemos analizarlos y planear para mejorarlos. Para ello, primero tenemos que reducir nuestro impacto y, después, compensar lo que no podemos reducir.